* Para Miguel Hernández * Sus versos le hacen libre, aliado del viento. Piel de soldado, como el cerezo. Marcado por el plomo y los barrotes de la guerra, tanto sufrimiento... Se acerca el día, treinta y dos surcos de vida, le saluda la muerte. Tatuado a fuego con su poesía, sintiendo el frío del amanecer. Se va un hombre que dejará sus huellas provocando al eco con el adiós y sentir de sus poemas. Ramoni Conde 6 noviembre 2010 |

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